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miércoles, 19 de octubre de 2022

Verosimilitud, el gran problema de la fotografía

Desde sus inicios, la fotografía ha sorprendido por su verosimilitud, es decir, por su apariencia tan cercana a la realidad.

Y justamente esa capacidad nos ha acostumbrado a asignarle a la imagen fotográfica un valor de credibilidad que en estos tiempos se puede tornar bastante peligroso….


 Leer el artículo completo en Las nueve musas.





miércoles, 6 de abril de 2016

“JAPÓN (versión libre como un pajarito)”

Imperdible este diálogo extraído de la obra de teatro “JAPÓN (versión libre como un pajarito)”, versión de Mariana Díaz de “JAPÓN”, de Alberto Serruya.

OCTAVIO: ¿Por qué será que en las fotos la gente parece feliz?
FIDEL: Es una convención: la gente sonríe antes de la luz.
OCTAVIO: Ni en las fotos de velorios la gente parece triste.
FIDEL: Afligidos, circunspectos, solemnes. La gente guarda siempre una distancia. Protocolo y frontalidad: Las fórmulas del retrato.
CARRINGTON: Lástima que no tengan reverso.
OCTAVIO: ¿Para?
CARRINGTON: Para ver lo que hay detrás.
FIDEL: La gente elige lo que quiere que se vea.
CARRINGTON: Sí
OCTAVIO: A mí me gustaría entrar en algunas.
FIDEL: ¿Cómo?
OCTAVIO: Entrar; acomodarme sin desentonar y quedarme quieto, muy quieto. Así hasta convertirme en papel sonriente.
FIDEL: Preso.
OCTAVIO: Si, pero en el momento más feliz.
CARRINGTON: ¿Y cuándo se canse?
OCTAVIO: Nadie se cansa de estar así.
CARRINGTON: Quién sabe.
OCTAVIO: ¿Sabe qué es lo que me impresiona? Ese momento previo: todos erguidos y tiesos como si después del fogonazo se empezara de nuevo, se volviera a nacer.
FIDEL: Las fotos son el último reducto que le queda a la religión. Capturar el instante, detener el tiempo. No es tan fácil de explicar. No es tarea humana, ¿no le parece?
CARRINGTON: Si las fotos nos miraran a nosotros. Qué les podríamos ofrecer: el vértigo de una vida sin color, los negativos de este intento fallido. Cuando terminamos de acomodarnos, se nos fue la luz y… ya no hay foto posible.
OCTAVIO: Para mí son un consuelo.
FIDEL: Una felicidad organizada. Así la llamaba un amigo.
OCTAVIO: Eso.
FIDEL: Apócrifa, simulada.
OCTAVIO: En cierta forma…
FIDEL: Bastarda, impura.
OCTAVIO: Bueno, está bien.
FIDEL: ¡Artificial!
OCTAVIO: Sí, ya entendí.
FIDEL: Eso era lo que quería decir.
CARRINGTON: Cuando nadie las mira, las fotos deben descomponerse y andar todos por el papel, aburridos y hartos de ser siempre los mismos con la misma expresión. Así hasta que aparece alguien, entonces se juntan y vuelven a posar.

 

 

sábado, 18 de julio de 2015

Mi imagen

En aquellos tiempos en que había que comprar un rollo cada vez que querías sacar fotos (hablo de las fotos familiares, yo sigo comprando rollos para hacer mis fotos), si querías tener alguna foto donde aparezcas, tenías que prestarle tu cámara a alguien para que la tome, porque, o bien era la única cámara disponible (a nadie se le ocurría llevar una cámara al cumpleaños de otro), o, en caso que alguien más tuviera (por ejemplo en vacaciones con amigos), era poco probable que luego le pidieras hacer copias de los negativos.

Cuando comenzamos a usar cámaras digitales, podíamos pedir que nos copien las fotos en un cd. Quizás por esta facilidad de intercambio fue que empecé a guardar todas los fotos donde yo apareciera, sin importar quién la hubiera tomado. Esto fue aún más fácil cuando pudimos compartirlas a través de internet, al principio por mail, luego a través de algún sitio donde alguien las subía para poder luego bajarlas.

Pero ahora que todos llevamos cámaras en todo momento, y podemos publicar las fotos inmediatamente en las redes sociales, la cantidad de imágenes donde aparecemos creció exponencialmente.

Por suerte ya no es necesario bajaras, porque entre etiquetas y buscadores, ahora es posible encontrar fotos de uno en las situaciones más insólitas...

 

 

 

lunes, 13 de octubre de 2014